Financiación Innovadora en I+D+i

Joaquín Medrano

Director Zona Norte de F. Iniciativas

Sirva la siguiente interpelación -‘¿Puede llegar a ser innovadora una norma fiscal en materia de Investigación, Desarrollo e innovación tecnológica?’- para compartir una reflexión que estimamos puede ser de sumo interés para el conjunto del tejido empresarial del País Vasco. Desde hace ya varios meses en el ámbito de las normativas forales se vienen produciendo movimientos importantes que adelantarían una respuesta afirmativa al interrogante planteado. Pero no nos avancemos.

El territorio histórico de Vizcaya el pasado mes de julio y el de Guipúzcoa en este mes de noviembre, han incorporado en el redactado de sus Normas entre otros aspectos, un elemento innovador que produce un doble efecto como palanca de financiación de proyectos de Investigación, Desarrollo e innovación tecnológica (I+D+i). Nos estamos refiriendo a la figura del inversor privado vinculado a esta tipología de proyectos.

Las normas forales Vizcaína y Guipuzcoana -adelantadas a la de Álava e incluso a la del Estado- apuestan por la financiación privada sobre proyectos de I+D+i de terceros y permiten que el beneficiario de las deducciones fiscales disponibles pueda ser el inversor, pero también el ejecutor del proyecto, en el porcentaje que se estipule bajo contrato.

El objetivo de las referidas normas es convertirse en un estímulo directo de financiación. Es por esta razón que esta herramienta fiscal se convierte en un verdadero pulmón financiero para aquellas empresas que precisan de la máxima ayuda para llevar a cabo un proyecto real de I+D+i.

En 2013 (último ejercicio fiscal con datos oficiales publicados), como dato representativo, las empresas vizcaínas concentraron el 58% de las deducciones fiscales por I+D+i generadas en Euskadi. El dato desgranado para Vizcaya es de 96 millones de euros fiscales generados por 917 empresas, con una media de 105.000 euros por empresa. A destacar también que tan sólo se ha aprovechado un 11% de estas deducciones en el referido periodo.

Hay que poner énfasis en que esta fórmula innovadora incide directamente en aquellas empresas dedicadas a actividades de investigación que por diferentes circunstancias no han podido hacer uso de los incentivos fiscales existentes al carecer de cuota impositiva, permitiendo transferir a sus inversores de I+D+i la correspondiente deducción fiscal a cambio de los préstamos que estos puedan hacer en condiciones mucho más favorables. Por consiguiente, este circuito de financiación privado-público conlleva beneficios tanto para los inversores de la I+D+i -pues les permite generar deducciones por la ayuda prestada- como para las empresas con dificultades -por la ayuda que reciben del inversor.

Asimismo, y con el fin de que los financiadores y financiados se garanticen que el proyecto es realmente de I+D+i y que los fondos privados puestos a disposición son coherentes para su ejecución, el propio sistema establece que como requisito principal la empresa obtenga un Informe Motivado sobre la realidad del proyecto de I+D+i en cuestión. Este informe deberá ser emitido por la SPRI.

Podemos decir que la medida llega en un buen momento para las empresas vizcaínas y guipuzcoanas. Por todos es sabido que el Régimen Estatal incorpora una medida, no menos interesante, que proporciona un apoyo directo a aquellas empresas de este régimen fiscal (nos referimos a dicho régimen estatal) que presenten una insuficiencia de cuota impositiva, en cuyo caso éstas tienen la posibilidad de monetizar el crédito fiscal generado por este tipo de actividades mediante un pago directo de la Hacienda Pública (territorios limítrofes al País Vasco como Francia y Navarra ya incorporan esta medida desde hace tiempo).

A modo de conclusión, indicar que medidas como la planteada hacen que el propio sistema de financiación de la I+D+i sea totalmente innovador y avanzado (ahora sí: la respuesta a la pregunta inicial se confirma afirmativa). Pero sobre todo, permiten que sea accesible a todos los que realmente apuestan por la I+D+i como elemento diferenciador y de competitividad.